
Revista Científica Enfoques del Conocimiento | V.02 | N.01 | Ene–Mar | 2025 | https://revistacec.blez.edu.ec pág. 3
a US$2,76 millones, 12% más que el año anterior; además, las industrias con mayor
impacto fueron el sector industrial con US$3,54 millones, el financiero con US$3,22
millones y el de servicios con US$2,94 millones, mientras que el phishing representó
el 16% de los incidentes y costó en promedio US$2,91 millones por filtración (IBM,
2024; Acquisti et al., 2015). La ausencia de respuestas coordinadas puede normalizar
la vigilancia abusiva, el robo de identidad, la extorsión digital y la interrupción de
servicios esenciales, con efectos diferenciados sobre personas, empresas y
administraciones públicas (Nissenbaum, 2004).
El marco normativo regional muestra avances relevantes, aunque desiguales, porque
la protección de datos personales ha progresado con mayor velocidad que la
gobernanza integral de la ciberseguridad. Un estudio comparado de 33 países de
América Latina y el Caribe identificó que 22 cuentan con legislación vigente en
protección de datos personales y que todos esos 22 tienen una autoridad de control;
sin embargo, 11 países todavía carecen de una ley en la materia, lo que fragmenta la
tutela efectiva de derechos y dificulta la cooperación transfronteriza (Comisión
Económica para América Latina y el Caribe {CEPAL}, 2024; Organización de los
Estados Americanos {OEA}, 2021). La brecha es más visible cuando se observa que
21 de los 22 países con normativa prevén obligaciones de seguridad sobre los datos,
pero solo 11 incorporan mecanismos de gestión de incidentes, y 18 de los 33 países
no cuentan con lineamientos nacionales de notificación de incidentes (CEPAL, 2024).
La literatura especializada ha explicado que el cibercrimen transforma el delito
tradicional al permitir acciones automatizadas, masivas y de bajo costo marginal,
mientras que la teoría de la privacidad ha mostrado que el daño no se limita a la
divulgación, sino que incluye recolección indebida, agregación, inseguridad, uso
secundario e intrusión contextual (Wall, 2007; Solove, 2006; Nissenbaum, 2004). Pese
a ello, los estudios sobre Latinoamérica suelen concentrarse en descripciones
normativas por país o en diagnósticos técnicos de amenazas, dejando menos
exploradas las relaciones entre capacidad institucional, obligación de notificar
incidentes, madurez de CERT/CSIRT, costos de filtración, cumplimiento empresarial
y derechos de los titulares. La inconsistencia importa porque la región puede exhibir
leyes formales y, al mismo tiempo, debilidades operativas: solo 7 países cuentan con
CERT/CSIRT gubernamental con mandato nacional, 12 no poseen CERT/CSIRT, y
apenas Chile cuenta con una ley específica de ciberseguridad (CEPAL, 2024;
Hoofnagle et al., 2019).
La pertinencia de estudiar conjuntamente ciberdelitos y desafíos legales radica en que
la privacidad digital se vuelve ineficaz cuando la legislación no se articula con
capacidades reales de prevención, detección, respuesta, sanción y reparación. En
términos sociales, el análisis permite proteger a usuarios frente a fraudes, doxing,
ransomware, suplantación y explotación de datos sensibles; en términos
institucionales, contribuye a fortalecer la confianza en gobiernos digitales, sistemas
financieros, plataformas educativas y servicios de salud; y en términos económicos,
ayuda a reducir pérdidas asociadas a interrupciones, litigios, recuperación tecnológica